Nuestra Historia

 Hablar hoy de Achao es hablar también de las Religiosas Filipenses cuya inquietud evangelizadora recaló en estas lejanas e insulares tierras chilotas ,en primer lugar gracias a la idea del Cardenal José María Caro de traer a Chile Religiosas de Enseñanza, corría el año 1950; esta inquietud fue comunica al Obispo de Chiloé de la época Monseñor Augusto Salinas, quien inició primeramente gestiones en Cuba, ya que la Congregación tenía un Colegio en dicho país, especificamente en la ciudad de La Habana, cuyo nombre era “Nuestra Señora de Lourdes”.

A raíz de esto el 19 de Febrero de 1951 llegan a Chile procedentes de España  las religiosas Felisa Mediavilla, Rafaela Gonzalez, Berta Ruiz y Candelaria Pérez, constituyéndose la primera expedición filipense llegada a nuestro país, instalándose primeramente en la ciudad de Santiago por iniciativa de don Pedro Muñoz, párroco de la Iglesia San Lázaro. A partir de ese momento se hacen cargo de la escuela parroquial “Dolores Lopehandia” ubicada en la calle Vergara, centro de la ciudad capital.

La inquietud de Monseñor Salinas,  de contar con religiosas de enseñanza en Chile se veía cumplida en parte, pues su idea inicial siendo Obispo de Chiloé era contar con la presencia de ellas en sus queridas tierras chilotas, donde Achao era el lugar indicado, pues se contaba con una escuelita que había sido fundada a instancias de la diócesis el 1 de Marzo de 1952, este era el Colegio Parroquial “Santo Tomás de Aquino”. Hablar hoy de Achao es hablar también de las Religiosas Filipenses cuya inquietud evangelizadora recaló en estas lejanas e insulares tierras chilotas ,en primer lugar gracias a la idea del Cardenal José María Caro de traer a Chile Religiosas de Enseñanza, corría el año 1950; esta inquietud fue comunica al Obispo de Chiloé de la época Monseñor Augusto Salinas, quien inició primeramente gestiones en Cuba, ya que la Congregación tenía un Colegio en dicho país, especificamente en la ciudad de La Habana, cuyo nombre era “Nuestra Señora de Lourdes”.

A raíz de esto el 19 de Febrero de 1951 llegan a Chile procedentes de España  las religiosas Felisa Mediavilla, Rafaela Gonzalez, Berta Ruiz y Candelaria Pérez, constituyéndose la primera expedición filipense llegada a nuestro país, instalándose primeramente en la ciudad de Santiago por iniciativa de don Pedro Muñoz, párroco de la Iglesia San Lázaro. A partir de ese momento se hacen cargo de la escuela parroquial “Dolores Lopehandia” ubicada en la calle Vergara, centro de la ciudad capital.

La inquietud de Monseñor Salinas,  de contar con religiosas de enseñanza en Chile se veía cumplida en parte, pues su idea inicial siendo Obispo de Chiloé era contar con la presencia de ellas en sus queridas tierras chilotas, donde Achao era el lugar indicado, pues se contaba con una escuelita que había sido fundada a instancias de la diócesis el 1 de Marzo de 1952, este era el Colegio Parroquial “Santo Tomás de Aquino”.

Amanecía el día 30 de Junio de 1954 e ingresaba por los canales que bañan las costas de Quinchao el vapor “Trinidad” contando entre   sus pasajeros a la primera delegación de Filipenses que llegaban procedentes de la madre patria España eran ellas las Madres: María Consolata Antonio, Marcela de Porras, María Luisa Gutierrez y Herminia Sancho Paredes, las cuales son recibidas con un toque de sirena, lanchas que se   acercan al encuentro y cientos de pañuelos blancos que las saludan desde el muelle;  la  comunidad católica y los niños de la escuela parroquial acompañan a la delegación 

hacia la Iglesia, donde el párroco Alberto Vidal les da la bienvenida y celebra una Eucarístia en agradecimiento a Dios por la llegada de estas hermanas; posteriormente son acompañadas a lo que sería su futura casa, iniciando así la larga y fructífera historia vocacional y educacional de esta comunidad de religiosas con la denominación de Casa María Inmaculada anclando su quehacer en estas tan apartadas tierras chilotas

La labor educacional en esta isla se inicia al día siguiente de su llegada, con la visita que ellas realizan a la escuela Santo Tomás de Aquino, la cual atendía a alumnos desde 1º a 6º Preparatoria. Ya en terreno comienzan a hilbanar ideas para remodelar la vieja escuelita, ideas que se van a plasmar junto a la cooperación de un grupo de jóvenes aprovechando la época de las vacaciones de invierno de ese año 1954.

Corrían los primeros días de la primavera del año 1954, cuando se le pidió en una visita que hizo a Achao, Monseñor Augusto Salinas, la creación de al menos un curso de Humanidades, el cual solicita permiso a la madre General quien aprueba dicha petición. Gracias al aporte generoso del Párroco Alberto Vidal el 1º de Marzo de 1955 pudo comenzar a funcionar el 1º Año de Humanidades. Con este hecho quedaba atrás el Colegio Santo Tomás de Aquino dando vida al Liceo Ramón Freire que es la Institución que encarna los principios y valores Filipenses en esta tierra insular.

El Ministerio de Educación según decreto 7.350 del 07 de Julio de 1958 declara cooperador de la Función Educacional al Liceo Particular Ramón Freire de Achao

Las Humanidades fueron aumentando en forma progresiva hasta llegar a tener un 3º Año de Humanidades en el año 1957, situación que se va a mantener en el tiempo hasta el año 1968,cuando las Humanidades pasan a denominarse Enseñanza Media de acuerdo a la nueva conceptualización que las autoridades educacionales otorgan a la educación chilena.

Dada la situación geográfica desmembrada que nuestra comuna presenta, haciendo muy dificultuosa la llegada de los estudiantes al liceo, las hermanas deciden ofrecer en el año 1968 un sistema de internado tanto para damas como para varones, haciendo así posible la continuación de estudios de aquellos que residen en sectores isleños alejados. Esta opción de residencia se mantiene hasta la fecha recibiendo beca de alimentación y estadía por parte de la JUNAEB.

Los anhelos no sólo de la comunidad filipense sino de la comunidad insular en general era poder contar con la Enseñanza Media completa, situación que se va dando gradualmente:  en el año 1970 se crea el 2º EM , en el año 1974 el 3º EM y finalmente en Diciembre del año 1981 un grupo de 29 alumnos recibe por primera vez en Achao, su Licencia de Enseñanza Media, meta que fue posible a base de esfuerzos y sudores de quienes han elegido tener en sus manos  la noble tarea de educar en este trozo de tierra chilota.

Como una forma de ir aumentando la cobertura educacional a temprana edad, se inicia en el año 1980 en nuestro establecimiento la educación preescolar con el curso de Kinder, siendo su primera parvularia la Hna. Carmen Utrilla Planelles, dándole una característica especial al liceo al contar con la alegría e inocencia de los 

pequeños que son muy bien acogidos por sus pares mayores. En el año siguiente se crea el Prekinder completando así la oferta de preescolar en el liceo.

A partir del 01 de marzo de 1994 nuestro establecimiento fue reconocido por el ministerio de educación con la modalidad de Financiamiento Compartido, lo cual permitía a las familias aportar con recursos económicas para las mejoras en la entrega de educación de calidad, esta modalidad se mantuvo hasta fines del año 2015.

Con el transcurso del tiempo y producto de las políticas de aumento de la cobertura educacional y contando con la existencia de niños con necesidades educativas especiales la Comunidad Educativa se plantea la siguiente inquietud: ¿Cómo poder ayudar a estos menores a tener una instancia de educación formal junto a sus pares? .Y es así que iniciando el año escolar 1994 el Ministerio de Educación según resolución exenta N°1.907 amplía el reconocimiento oficial otorgando al Liceo Ramón Freire la posibilidad de impartir Educación Especial Diferencial, con la creación de un curso de Integración denominado Curso Especial Paralelo, cuyo objetivo principal es:

Atender a los alumnos con discapacidad intelectual,, proporcionándoles una atención integral, favoreciendo su adaptación y desarrollo personal, que les facilite su integración al medio social en donde está inserto.

Según resolución exenta N°27 del año 1997 nuestro establecimiento educacional recibe la aprobación del ministerio de educación para funcionar con Jornada Escolar Completa, aumentando sus horas de atención al alumnado de Ens.Básica  a 38 hrs semanales y la Ens.Media a 42 horas semanales. Recién en el año 2012 la JECD es autorizada para los niveles de Prebásica, según resolución 1461 del ministerio de educación.

En resolución exenta 4415 del 02 de diciembre de 1999 el ministerio de educación reconoce a la Fundación Educacional Liceo Ramón Freire como sostenedor del Liceo Particular Ramón Freire, RBD: 8194-9,sin fines de lucro, declarándose como representante legal a la Hna. María Luisa Gago Valverde. A partir del año 2005 cumple este rol la Hna. Cecilia Ancapán Elgueta y en la actualidad desde el año 2011 es la Hermana Bernardita Melero Aparicio.

El 30 de Junio de 2004 la comunidad filipense celebró sus bodas de Oro, eran 50 años de ardua labor evangelizadora y educativa en estas tierras chilotas; con mucha alegría se celebra una Eucaristía como una forma de dar gracias a Dios por este medio siglo de trabajo junto a las familias de Achao y sus alrededores. Dicho año fue  de mucho festejo, entre las actividades más relevantes se recuerda el Jamboree Filipense, realizado entre el 16 y el 21 de Noviembre, cuyo objetivo era tener un tiempo de encuentro de jóvenes filipenses de todo el mundo, con la finalidad de dialogar sobre diversos temas a través de Foros de Discusión. Las delegaciones chilenas invitadas a participar fueron las comunidades de Castro, Santiago, Llay Llay y Villa Alemana junto a la local. Además de las delegaciones extranjeras de Colombia, España, Ecuador, EEUU, Cuba, República Dominicada y México. Tuvimos un hermoso encuentro de 450 jóvenes filipenses en Achao que siempre recordaremos.

En el mes de Abril del año 2006 el ministerio de educación nos aprueba el Proyecto de Integración Escolar, ampliando así el reconocimiento oficial a esta modalidad de educación, iniciando así a partir de esa fecha un aumento de profesionales diversos que han sido un apoyo significativo a la labor docente, entre los cuales se cuentan educadores de diferencial, sicóloga, asistente social y fonoaudióloga; enriqueciendo de manera muy relevante la oferta educativa y atendiendo de manera más significativa a los estudiantes con necesidades educativas especiales, tanto transitorias como permanentes.

La ley de Inclusión que comenzó a regir a partir de marzo de 2016 en nuestro país dió la opción de finalizar con el cobro de Financiamiento Compartido a las familias, pasando así nuestro liceo a ser Gratuito, recibiendo recursos solo de las subvenciones del estado, siendo estas: Aporte de Gratuidad , Subvenciones : General,  Especial para alumnos prioritarios, Especial para alumnos preferentes, para alumnos pertenecientes al Proyecto de Integración, para alumnus (as) Internados y Proretención.

En los 62 años de historia de las Filipenses en Quinchao se han visto concretadas una serie de obras materiales que han sido fruto del sueño planteado en un momento determinado, pensando en crear las mejores condiciones posibles para que niños y jóvenes chilotes cuenten con una educación más digna de acuerdo a su condición humana.

Una de las primeras obras de envergadura fue la construcción paralela de la nueva Escuela y  un Gimnasio techado, ambas obras construídas con el esfuerzo y tezón de los lugareños. Corrían los días finales del mes de Agosto del año 1962. Por el pueblo entero brotaba el entusiasmo, prestaban carretas y bueyes, los alumnos ayudaban a descargar y encastillar las rústicas maderas provenientes en lanchas desde la vecina localidad de Quemchi. El patio del colegio tomaba forma de un  verdadero aserradero. Dados los escasos recursos económicos con que se contaba fue necesario hacer un gran esfuerzo en el tiempo para ver coronada la obra final en el año 1966. Fueron cuatro años de trabajo y dedicación que han demostrado con creces que el sacrificio valió la pena. Este recinto durante más de veinte años fue núcleo de una serie de eventos artísticos, culturales y principalmente deportivos que ha cobijado no sólo a la Familia Filipense, sino que a toda la comunidad quinchaína. En la memoria  permanecen los grandes logros deportivos del Liceo Ramón Freire, principalmente en su rama de Básquetbol, la cual a nivel regional alcanzó importantes triunfos.

Las inclemencias del tiempo y el incesante servicio prestado durante muchos años fueron suficientes razones para ir deteriorando poco a poco este noble gimnasio levantado con maderas y mano de obra de la zona. Además el aumento de matrícula del colegio, como el crecimiento demográfico del pueblo hizo que su capacidad disponible se vea reducida, no pudiendo alojar cómodamente a los padres, apoderados y público achaíno, sobre todo en eventos masivos como revistas de gimnasia, actos públicos y clásicos deportivos. Así surgió la necesidad de poder contar con otra instalación deportiva de mayor capacidad y acorde a los requerimientos de la época.

 A comienzos de 1997 las religiosas inician las gestiones para ver concretado ese sueño y en el mes de octubre de dicho año desde la Casa Central de la Congregación se nos avisa que está autorizado el permiso para la edificación del nuevo Gimnasio. Toda la comunidad queda muy contenta por tal noticia y se da gracias al Señor, como también rogamos para que El nos ayude continuamente en nuestra misión de atender las necesidades, pudiendo responder a éstas con mayor generosidad y entusiasmo.

Bajo la dirección y gestión de la Hermana María Luisa Gago Valverde se inician las labores de construcción y es así que el 21 de Noviembre de 1998 con mucha alegría se veía concretado el hermoso recinto gracias al aporte significativo de la Congregación Filipense quien financió alrededor del 95% de la obra. El pueblo de Achao se siente orgulloso por contar con un recinto deportivo de esta envergadura, con capacidad para 2.500 personas, tablero electrónico, telón de cine, equipos de amplificación de audio y sonido y una hermosa cancha para desarrollar las prácticas deportivas.

Con respecto a la estructura física del establecimiento esta se ha ido modificando con el tiempo; surgen así como primeras urgencias la construcción del 2º piso de la primitiva escuela, dando origen a nuevas salas de clases, laboratorio de ciencias, salas de biblioteca, sala de conferencias, sala de computación , sala de profesores y oficinas administrativas. También hay que destacar la edificación de un nuevo pabellón destinado a salas de clases para los alumnos que cursan la Enseñanza Básica. Además  se concreta la construcción de un edificio que alberga la sala de Artes con un Museo de Artilugios chilotes, sala de exposiciones ,las cabinas y oficinas de la Radio Escolar perteneciente a la cadenas de Emisoras de Estrella del Mar. Posteriormente el segundo piso donde se ubicaba la sala de exposiciones se remodela transformándose en dos talleres de informática, ambas equipadas con tecnología educacional de acuerdo a los actuales requerimientos, entre lo que se cuenta las conexiones a internet. 

Gran parte del alumnado de este liceo es proveniente de las nueve islas de la Comuna de Quinchao, por lo que urgía brindarle a estos jóvenes un hogar que los cobijara; así en Diciembre de 1975 se termina de construir el edificio destinado al Internado femenino ,financiado en su mayor parte con los fondos recibidos de los católicos alemanes; son 300 m2. que pueden albergar a 100 alumnas. En el caso de los varones internos, en un principio fueron cobijados en la casa Parroquial, hasta que en el año 1994 se pudo contar con un edificio que respeta el estilo arquitectónico chilote, con una capacidad física de 60 personas. Sin estos internados la posibilidad de continuar estudios por parte de muchos niños y jóvenes, dadas las condiciones geográficas y económicas , sería prácticamente imposible.

El prestigio escolar alcanzado por nuestro establecimiento ha dado lugar a mayor solicitud de matrícula por parte de los padres, por lo que fue necesario seguir ampliando sus instalaciones, fue así que en el año 2014 se construye un nuevo pabellón de 100m2, destinado al nivel de prebásica, con equipamiento completo, junto a una remodelación de los espacios de recreación sean estos abiertos o cubiertos con instalaciones de juegos y parques de entretención.

Nuestra Congregación de Religiosas Filipenses Misioneras de Enseñanza, además de darnos un soporte espiritual, nos habla del casi exclusivo apostolado a la Educación. En este plano ha existido desde sus inicios una gran preocupación por mantener al Liceo Ramón Freire en el sitial que historicamente ha tenido, ofreciendo siempre a los niños y jóvenes de estas tierras una educación de calidad, dándoles la oportunidad de una buena inserción social , procurando un desarrollo significativo de las familias chilotas, manteniendo y preservando su propia cultura.

Como una manera de  revivir los valores entregados por San Felipe Neri, Santo Patrón de la Comunidad, cada año en el mes de Octubre se celebra la ya tradicional Semana Filipense, donde fortalecemos los principios humanos que los Hermanos Castañer y Seda nos legaron, imprimiendo así un sello de identidad a nuestro Liceo: alegría, sencillez, libertad, unión, compañerismo son las banderas que ondean durante estas celebraciones a las cuales se integra toda la comunidad achaína. San Felipe Neri nos acompaña con su espiritualidad, pasando con el tiempo a ser una verdadera fiesta para todo el pueblo de Achao.

De esta forma se van entretejiendo las acciones educativas bajo el alero de este Liceo: donde confluyen las clases sistemáticas con las actividades extraprogramáticas que son momentos de crecimiento muy significativos para los niños y jóvenes que a diario concurren al liceo. Con estas instancias se pretende ofrecerles un espacio para ocupar sanamente su tiempo libre y puedan tener la oportunidad de ir descubriendo sus talentos o capacidades en otras áreas como lo es la artística, deportiva, comunicativa y social. Quizás la más emblemática de todas estas actividades extracurriculares en la Banda de Exploradores que surge el 21 de Mayo de 1960 y que hasta el día de hoy nos enorgullece en sus presentaciones con su marcialidad y sones juveniles sobre todo en los festejos de las Glorias Navales y  Fiestas Patrias y en cuyas filas encontramos tanto a damas como varones.

Poder resumir la labor educativa y misionera de la comunidad filipense en estas tierras de accidentada geografía, con sus incontables y sorprendentes islas, es en verdad difícil. Muchas cosas quizás se nos han escapado, pero no escaparan del recuerdo colectivo de una comunidad que se muestra a diario agradecida con este grupo de mujeres que ha sabido sembrar en estas fértiles tierras, un mensaje de esperanza. Felizmente la comunidad local a través de sus instituciones ha reconocido el paso de estas hermanas: valorado fue el aporte de la Madre Eulalia Rodríguez insigne educadora que hoy el Hospital de Achao la recuerda con cariño al denominar a una de sus salas de recuperación con su nombre. De igual manera la Municipalidad de Quinchao quizo tributar un homenaje a una de las Religiosas Fundadoras, la Madre Consolata Antonio al ponerle su nombre a una de las calles de la ciudad

La comunidad chilota se siente agradecida pues este grupo de religiosas han sabido entregar esta gran luz que es la educación, la cual ha permitido abrir cauces de igualdad, equidad y justicia a un grupo de chilenos que están viviendo dentro de una de las comunas más vulnerables de nuestro país.

Sabemos que la tarea recién comienza , que todavía queda mucho camino que recorrer, que el horizonte nos depara nuevos desafíos, pero que con entereza, fe y con el apoyo de la espiritualidad de  San Felipe Neri y el compromise permanente de las actuales religiosas , directivos, docentes y asistentes de la educación sabremos mantener este legado evangelizador y formativo.